Mediáticamente, todo cuanto rezume a verdad tiene la batalla perdida en lo que a popularidad y difusión se refiere .
Mediáticamente, todo cuanto apunte a urgencia, a rapidez y superficialidad, tiene clientela asegurada .
¿Cuantas personas se quedarían atentas a un debate en el que los participantes se respetaran en el uso de la palabra y se escucharan de verdad unos a otros?
¿Qué público resistiría y pagaría entrada por escuchar argumentos cargados de principio a fin de sensatez y sentido común?
La masa quiere espectáculo, desorden, alimentar su lado oscuro con lo que sea.
¿A quien en verdad le interesa un debate profundo y centrado sobre un solo tema ? Por desgracia solo a unos pocos.
¿A quién de verdad le importa llegar a media verdad acerca de algo? Cada vez a menos.
¡Qué viva el circo y que muera la dignidad humana!
Es lo que toca, pero conmigo no contéis.


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