sábado, 22 de febrero de 2014

Estúpida estupidez humana




Cuando yo era pequeña estaban "de moda" los bobtail y todo el mundo tenia o quería tener uno, pero a los pocos años fueron sustituidos por los caniches y los cokers.

Mas adelante llegaron los pastores alemanes, que habían sido considerados perros potencialmente peligrosos en los años 70, (¿en serio?), después los doberman que pronto fueron también devorados por una leyenda negra basada en estupideces sin base científica, lógica ni biológica como que el cerebro les crecía demasiado en comparación con el cráneo y por eso se volvían completamente locos y agresivos (tócate el higo, Manoli).

Después se pusieron de moda los samoyedo y los chow chow , los spitz toy para las señoras cursis, seguidos de los huskies y los alaska malamute (y es que todo el mundo sabe que donde mejor puede estar un perro nórdico es en un país mediterráneo).

En la versión mini, los reyes fueron los yorkshire, acompañados por los malteses y algún que otro Tzi Tzu. Después boxers, rottweilers, bull terriers y algo más tarde los perros de pelea como los pitbulls, staffordshire, y una autentica plaga con los bulldog ingleses.

Bulldog francés, galgo, carlino y  bichón maltes son los que ocupan hoy en día el  "Top Ten" de moda perruna y estoy segura de que todos conocéis al menos a una persona que se haya decantado por tener alguna de estas razas como mascota CASUALMENTE.


Que gilipollas es la gente...







A lo que iba, que desde que era bastante pequeña apenas he vuelto a ver un solo bobtail y es porque ahora la gente dice que son feos.
Si, feos, antes no lo eran pero ahora sí, como las chaquetas con hombreras o los pantalones campana.

O sea que ya no se llevan los bobtail, pues vaya.

Sí amiguito, la gente ya no te quiere porque eres diferente y les pareces feo. Además ya te toco vivir tu época dorada y tienes que ser generoso para que otros también disfruten de la suya. Y es que  vosotros, seres vivos, no dejáis de ser una puñetera moda, un mísero complemento para algunos que dicen llamarse "humanos".  

Ya, yo tampoco entiendo nada de todo esto, pero tú no te preocupes que no es culpa tuya, es que la gente es, ha sido y será siempre IMBECIL.




viernes, 14 de febrero de 2014

La única persona a quien merece la pena admirar es a uno mismo. O no.




< Bukowski es como el Corto Maltés, o las actuaciones de Robert De Niro o Michael O'Rourke: todo lo que lees es lo mismo, huele al mismo sudor, te deja el sabor amargo de un antiguo chiste contado para distraer a la muerte, te envicia Bukowski porque las palabras tienen su aliento y puedes sentir la saliva que escupen, y sus historias de bares y pensiones son las mismas que tú vives en los mismos bares y las mismas pensiones. >




Desde que tengo uso de razón siempre he admirado e idealizado absolutamente todo lo que me ha ido gustando o causando buena impresión. 
Si de pequeña me gustaba un juguete amaba ese juguete, si de adolescente escuchaba una canción y me parecía bonita ya era la mejor canción jamás escrita y nadie podía discutírmelo, ¿la película que acababa de ver en el cine? la mejor del mundo mundial. 
Esto también me pasaba con actores, escritores, cantantes, y cualquier personajillo al que le diesen un poco de bombo y me resultase majete.
Claro está que con la misma velocidad que me venia ese fanatismo extremo, se me iba, me cansaba, me empezaba a parecer una mierda o yo que sé. 

Hasta que llego él.

Tendría unos 19 años la primera vez que leí a Bukowski, sin ganas, porque estaba convencida de que a mi ese señor borracho y extravagante del que me habían hablado no podía contarme nada interesante, que su rollo no iba conmigo. SI, ME EQUIVOQUE.
Me equivoque tanto que muchos años después ese genio borracho aún consigue ponerme los pelos de punta cada vez que mis ojos se cruzan con alguno de sus textos, y a veces, en noches como hoy, me resulta totalmente imprescindible pasar un rato perdida en alguno de sus poemas. 

Alguien dijo una vez  "La única persona a quien merece la pena admirar es a uno mismo".
Está claro que ese alguien no conocía al viejo.














"


Oigo incluso cómo ríen 


Las montañas 


Arriba y abajo de sus azules laderas 


Y abajo en el agua 


Los peces lloran 


Y toda el agua 
Son sus lágrimas.


Oigo el agua 


Las noches consumo bebiendo 


Y la tristeza se hace tan grande 


Que la oigo en mi reloj, 


Se vuelve pomos sobre la cómoda 


Se vuelve papel sobre el suelo 


Se vuelve calzador 


Tique de lavandería 


Se vuelve 


Humo de cigarrillo 
Escalando un templo de oscuras enredaderas.


Poco importa 


Poco amor 


O poca vida 


No es tan malo, 


Lo que cuenta 


Es observar las paredes, 


Yo nací para eso 
Nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.
 Culminación del dolor, Charles Bukowski.





No es justo.

Mediáticamente, todo cuanto rezume a verdad tiene la batalla perdida en lo que a popularidad y difusión se refiere . Mediáticamente, todo cu...